CARTA PARA OCTAVIO

Querido hijo:

Ayer se cumplió un sueño, me dijiste “Mamá”. Con algo más de 5 años, susurrando y respondiéndome cuando te pregunté cuál era mi nombre.

Cumpliste con uno de los deseos que tengo desde que naciste, después, tranquilamente nos pusimos a jugar como si nada hubiera pasado y armaste con mucha destreza unas torres con tus bloques de goma. Así simplemente, o en realidad no tanto, van sucediéndose tus logros. Esos pequeños pasos que confirman que nada es imposible. Todos tus avances aumentan la esperanza que algún día puedas leer estas líneas y recibas todo el amor que las inspiran en este momento.

Tu nacimiento fue muy esperado. Tu papá, tus abuelos, tíos y por supuesto yo, estábamos ansiosos. Nos sorprendiste porque te soñamos de mil maneras distintas. El destino, Dios o algún misterio que desconocemos quiso que no fuera como en ninguno de los sueños. Sin embargo hoy, después de haber recorrido estos años juntos creemos firmemente que nos hiciste especiales, nos enseñaste que es LO IMPORTANTE y lo que no lo es. Gracias a vos desarrollamos niveles infinitos de paciencia que son recompensados con orgullo y satisfacción que tocan el cielo cuando nos demostrás todo lo que vas aprendiendo y creciendo.

Nos llevás de la mano por un camino que tiene más obstáculos de los que esperábamos, pero los vamos sorteando juntos, con ilusión y sin bajar los brazos… siempre será así.

Los médicos nos dieron tu diagnóstico y elegimos tomarlo como eso: es una descripción de algo que te pasa. Vos sos un individuo, una persona única, sos un niño ahora y no hay un libro que asegure lo que te tocará vivir. No lo hay para nadie. Sólo sabemos que nosotros tenemos y queremos cuidarte, acompañarte, estimular todos tus sentidos para que el día de mañana puedas tener una vida lo más plena e independiente posible.

Cuando tenías 3 años llegó tu hermana y revolucionó tu vida. La amás y no la tolerás en la misma medida porque no deja de perseguirte y cargosearte. Deseo que sigas siendo para ella la persona que más quiere en el mundo, como lo sos ahora.

No sé cuando leerás esto, pero quisiéramos contarte como sos ahora y las cosas que hacés, las que más te gustan y las que más recordamos:

- Aún adorás tomar la leche en mamadera, aunque ya vamos dejando esa costumbre porque sos todo un nene.

- Te gusta remolonear en la cama por las mañanas, abrazado a tu papá

- El celular y la tablet son tu tesoro más preciado. Con tus deditos hacés volar los videos y canciones.

- Disfrutás de los rompecabezas digitales

- La música es tu gran compañera desde bebé. Tu gusto musical viaja desde Edith Piaf, hasta Canticuénticos, pasando por las canciones de La Granja o cualquier clásico infantil

- Tu momento del día es el baño. Con tus canciones favoritas de fondo disfrutas de largos ratos en la bañera.

- En la plaza ya te desenvolvés solo en el tobogán pero te encanta compartir con nosotros el sube y baja o las hamacas.

- Más de 50 veces viste la película de los Mininos y seguimos sumando

- Los postres son tu debilidad vengan en forma de banana, flan o Serenito.

- Te da mucha fiaca caminar pero en la plaza no te para nadie.

- Te divierte mucho que otros chicos corran y salten a tu alrededor, especialmente tu hermana y tus primos.

Sos un dulce, a veces un poquito caprichoso. Lo que no das es porque aún no lo has aprendido. Sabés comprendernos más que nosotros mismos y tenés la capacidad infinita de perdonar cuando no estamos a la altura. Por todo esto que sos ahora y por lo que vendrá: TE ADORAMOS HASTA EL INFINITO Y MÁS ALLÁ.

Mamá Vero, papá Remo y hermana Alfonsina

2019

Por Verónica Zipper.



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